Uno de los mayores desafíos en el mundo de la contratación moderna es el hecho de que ya no sabemos realmente si la persona que aparece en la pantalla es quien dice ser.
Las herramientas de AI están hoy al alcance de cualquiera y permiten modificar la apariencia, la voz e incluso una identidad completa en tiempo real. Lo que antes era exclusivo de los servicios de inteligencia o de los estudios de cine se ha convertido en una herramienta accesible que puede ejecutarse desde el ordenador de casa.
La implicación para las organizaciones es clara: una entrevista por video ya no es un medio suficiente para verificar la identidad.
En los últimos años, el mundo ha conocido no pocos casos de candidatos que suplantaron a otras personas, utilizaron identidades falsas u ocultaron información sustancial durante el proceso de contratación. A medida que las tecnologías de Deep Fake se vuelven más convincentes, el riesgo aumenta en consecuencia.
Esta es precisamente la razón por la que las verificaciones de antecedentes basadas en inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) se están convirtiendo en una parte cada vez más significativa de los procesos de contratación, especialmente en puestos sensibles.
Cuando se examina la huella digital de un candidato a lo largo del tiempo, se cruzan distintas fuentes de información y se verifica la coherencia entre la identidad presentada y la presencia digital real, es posible detectar brechas y señales de alerta que nunca aparecerían durante una entrevista en línea.
La tecnología que permite ocultar la verdad avanza con rapidez.
El desafío de las organizaciones es asegurarse de que las herramientas para revelar la verdad avancen a la misma velocidad.